Por Mercedes Figueroa

“La lámpara del cuerpo es el ojo. Cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas”. Lucas 11:34 (RVA1995)

Cuidar lo que vemos es cuidar nuestra integridad espiritual. Nuestros ojos juegan un papel muy importante en la lucha por mantenernos puros. Todo lo que entra por nuestros ojos alimenta y ministra nuestro ser integral (espíritu, corazón, mente y cuerpo), es nuestra responsabilidad decidir cada día qué nos va a ministrar. Por ejemplo, una persona que acostumbra a ver películas de terror, está dejándose ministrar por miedo, muerte, ocultismo, morbosidad, etc. Otro ejemplo son las personas que quedan atrapadas con novelas o series, absorbiendo su tiempo y tareas persiguiendo una realidad ficticia. Debemos aprender a darle la medida de tiempo necesaria a nuestro ocio.

Películas, programas y series de TV, de géneros como de terror, ocultismo, con alto contenido sexual, la pornografía, etc. Todas estas cosas contaminan nuestros ojos y por ende nuestra integridad también es contaminada. “Hice pacto con los ojos de mi corazón, de no mirar con codicia sexual a ninguna joven”. Job 31:1 (NTV)

Realice un pacto con Dios. Esto consiste en tomar una decisión firme, determinarse a hacer un cambio. Comprométase a no contaminar más su ser integral a través de sus ojos. Y recuerde lo que dice 1 Tesalonicenses 4:7 “Porque Dios no nos ha llamado a vivir en la inmundicia, sino a vivir en santidad” (RVC).

Para reflexionar:  ¿Qué clase de películas, programas, series de TV acostumbra usted a ver? Haga un listado de las mismas, escriba y analice que mensajes transmiten y/o ministran. En oración y con la ayuda del Espíritu Santo, realice el pacto con los ojos de su corazón, pidiéndole perdón a Dios por haber contaminado su vida a través de sus ojos.

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