Por Mercedes Figueroa

“Porque Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo”. 1 Corintios 6:20 (NTV)

Cuidar lo que hacemos con nuestro cuerpo es un deber que Dios nos pide claramente en su palabra. 1 Corintios 6:12-20 nos dice que nuestro cuerpo fue creado para el Señor y a El le importa nuestro cuerpo, y que también es Templo del Espíritu Santo, quien vive en nosotros. Nuestros cuerpos son miembros (parte) de Cristo, la persona que se une al Señor (en espíritu, alma y cuerpo) es un solo espíritu con El. Pablo también nos recuerda que no somos dueños de nuestro cuerpo, pertenecemos a Dios porque fuimos comprados a un alto precio por medio de Jesucristo. Por lo tanto, debemos honrar a Dios también con nuestro cuerpo.

Nuestro Padre Celestial sabe lo que nos conviene y lo que nos hace bien, cuidar nuestro cuerpo y nuestras acciones no es más que para nuestro beneficio. Nuestro ser está compuesto por espíritu, alma y cuerpo, por lo tanto todas mis acciones también afectarán mi integridad espiritual.

Cuidar nuestro cuerpo abarca desde alimentarnos bien, hacer ejercicio, cuidar nuestra integridad en el área de nuestra sexualidad, evitar toda clase de prácticas pecaminosas que contaminan el cuerpo y por ende todo nuestro ser integral. No somos dueños de nuestro cuerpo, somos administradores de nuestro cuerpo y por lo tanto no debemos profanarlo con actos inmorales sino cuidarlo para poder ser canales de Dios para el mundo.

“Nosotros oramos para que Dios mismo, el Dios de paz, los purifique completamente para que pertenezcan sólo a él. También pedimos para que todo su ser: su espíritu, su alma y su cuerpo permanezcan siempre sin mancha para cuando el Señor Jesucristo regrese”. 1 Tesalonicenses 5:23 PDT

Para reflexionar:  ¿Honra a Dios con su cuerpo? ¿Qué acciones identifica que no están honrando a Dios? ¿Es irreprensible en su espíritu, alma y cuerpo? Identifíquelas y entrégueselas al Señor
en oración.

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