Por Eliana Campos

“Los justos caminan con integridad; benditos son los hijos que siguen sus pasos”. Proverbios 20:7 (NTV)

Cuando hablamos de integridad hablamos de una totalidad, de algo completo. La palabra integridad viene de la raíz latina «entero» que significa terminado, honrado, recto, perfecto. Y aunque muchas veces lo vemos difícil o imposible, es así como Dios nos desea. ¡Seamos íntegros para Él!

El enemigo se ha encargado de que esa integridad en nosotros, sea manchada para no poder agradar a Dios. En Mateo 5:8 dice “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios” (RVR1960). Esto no implica solamente una actitud, sino también una pureza del corazón y de nuestra mente.

Es por ello que usted y yo debemos cuidar siempre lo que escuchamos, para no manchar nuestra integridad. Por ejemplo, la murmuración no solamente afecta mi integridad sino que también destruye a los demás. En Proverbios 20:19 dice “El que habla mucho no sabe guardar secretos. No te juntes con gente chismosa”. Debemos cortar con la murmuración y apartarnos de los
chismosos.

Cuidar nuestros oídos también incluye qué tipo de música escucho, y reconocer con qué tipo de letra estoy alimentando mi espíritu. Salmos 150:6 dice “Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!” (NVI).

También debemos cuidar nuestros oídos de todo chiste de doble sentido, de estar en ambientes donde todo el tiempo se escuchan malas palabras o vulgaridades. Es por eso que es muy importante tener en cuenta con quienes tenemos amistad. No permita que el enemigo manche su integridad. Papá nos quiere completos, cien por ciento para Él.

Para reflexionar: ¿Usted ha podido detectar alguna falta de integridad en su forma de escuchar? ¿Usted se considera una persona que adora a Dios en espíritu y en verdad? ¿Por qué?

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