A lo largo de 2016, Dios nos reveló la maravillosa realidad de su paternidad y nos guio a trabajar en nuestro corazón, aprendiendo a mirar para adentro y así tomar conciencia de nuestro estado y las cosas que necesitaban ser ordenadas. En 2017 nos enfocamos en la transformación de nuestro carácter, dando lugar a la manifestación de la naturaleza de Cristo en nosotros. Esto, aunque representó grandes cambios y avances en nuestras vidas, fueron solamente los cimientos de la expansión planeada por el Padre para estos próximos años.

Visión 2018

Con el fundamento puesto, es hora de comenzar a edificar. Entendimos de parte de Dios el 2018 como un tiempo de alcanzar madurez: «Pues no podemos oponernos a la verdad, más bien siempre debemos defender la verdad. (…) Nuestra oración es que lleguen a ser maduros. Amados hermanos, termino mi carta con estas últimas palabras: estén alegres. Crezcan hasta alcanzar la madurez. Anímense unos a otros. Vivan en paz y armonía. Entonces el Dios de amor y paz estará con ustedes». 2 Cor. 13:8-‬9, ‬11 NTV

La versión Reina Valera 1960 habla de ser “perfeccionados”. Para Dios, alguien perfecto es alguien maduro, que hace lo que se espera de él para el tiempo en el que está. Y ese justamente es el objetivo que perseguimos: “Por lo tanto, hablamos a otros de Cristo, advertimos a todos y enseñamos a todos con toda la sabiduría que Dios nos ha dado. Queremos presentarlos a Dios perfectos en su relación con Cristo”. Col. 1:28

¿Qué entendemos por madurez?

La palabra griega que usa la biblia para madurez es “katartizó” que hace referencia a alguien apto, preparado para completar una tarea determinada. Dios necesita encontrar en la congregación del Renuevo hombres y mujeres maduros, preparados, aptos para realizar sus propósitos en esta tierra. La madurez nos hace confiables para llevar adelante una asignación, el inmaduro es totalmente inútil para el reino.

¿Cómo alcanzamos madurez?

Entendemos que somos perfeccionados por medio de crecer en la verdad, es decir crecer en la revelación de Cristo. Es por eso que será un tiempo de entender y comenzar a vivir la verdad de la obra consumada de la cruz. Una iglesia inmadura desconoce lo que ya es, lo que porta en su interior y el gobierno del Espíritu. Es por eso que el camino a la madurez tiene como meta llegar al conocimiento pleno de Cristo en nuestra vida.

Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo”. Efesios 4:13

Este crecimiento nos hará ser más exactos en la extensión del reino. Es tiempo de un alimento sólido, de hablar sabiduría, de construir de forma precisa.

¿Cómo lo llevaremos a cabo en forma práctica?

Por medio de los discipulados. La forma de trabajo para este año tiene por objetivo ayudar a cada miembro a crecer y llegar a la estatura del varón perfecto que es Cristo. El desafío de este año es nivelar el alimento espiritual que se le da a cada uno conforme a sus necesidades y nivel de madurez. Podemos ver que cada uno se encuentra en un escalón diferente de este camino de ser perfeccionados y hay disparidad en cuanto al crecimiento espiritual. Es por eso que la forma de trabajo para este año apunta a nivelar, que los que están más avanzados puedan ayudar a los que recién comienzan o les lleva más tiempo avanzar. No estamos hablando de tiempo de convertidos o conocimiento de la palabra, sino frutos de vida, cuánto de Cristo manifiesta nuestra vida. Para esto diseñamos 4 escuelas donde agruparemos los miembros, dependiendo lo que necesiten trabajar en sus vidas en este tiempo. Ellas son: Fundamento, Trabajo en el Corazón, Carácter y Vida en el Espíritu.

Te animamos a proponerte este año crecer, aprovechar todas las  herramientas que el Espíritu Santo pone a tu disposición, comprometerte con el discipulado y alcanzar la madurez que Dios está esperando de nosotros en este tiempo.

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