Por Marcelo Ceballos

“Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”. Proverbios 4:18 (RVR1960)

Según Efesios 4:13, la vida del creyente que camina en justicia debe ir en crecimiento hasta la estatura del varón perfecto que es Cristo. La vida del cristiano es, sin duda, un llamado a andar, a no permanecer en un mismo lugar, estado, o condición. La Palabra nos anima a “correr con paciencia (perseverancia), la carrera que tenemos por delante”.

Al andar crecemos, nos realizamos y fortalecemos, nos desarrollamos, aprendemos, ensanchamos nuestra visión. Somos más, hacemos más. En un proceso natural, todo lo que tiene vida y esta sano, tiende a crecer. Si no lo está haciendo es porque hay algo que no esta bien.

El crecimiento, en toda persona en la que habita Cristo, es un proceso que dura toda la vida. En este aprendizaje incorporamos la verdad de Dios a nuestra vida, la cual va derribando viejas estructuras de pensamiento e incorporando la mente de Cristo en nosotros.

Finalmente, la senda de los justos no es un camino sin destino ni un andar sin sentido. ¡No! Tenemos que andar con nuestra mirada fija en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, para seguir avanzando en luz.

Para reflexionar: ¿Está caminando en justicia? ¿Su vida está en crecimiento?

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