Por Matias Ceballos

«Si afirmamos que experimentamos una vida de luz compartida con Él y seguimos tropezando en la oscuridad, obviamente estamos mintiendo porque no estamos viviendo lo que decimos. Pero si caminamos en la luz, es decir en Dios mismo, experimentamos una vida compartida con Cristo, el Hijo de Dios, que purga todo nuestro pecado». 1 Juan1:6-7 (MSG)

A partir de esta verdad, aprendemos, que para pertenecer al reino de la luz es necesario que saquemos de nuestra vida todo lo que pueda provocar oscuridad. Ya que, si la vida de Cristo está en nosotros, su luz se convierte en nuestra luz. Y la oscuridad no puede convivir con Cristo. «Porque ustedes estaban antes en la oscuridad, pero ahora están en la luz del Señor. Por lo tanto, vivan como hijos que pertenecen a la luz. La luz trae bondad, justicia y verdad en abundancia». Efesios 5:8-9 (PDT)

Pertenecer a la luz, significa que no somos más una naturaleza caída que peca y vive en la oscuridad, sino que nuestra genética ya pertenece a la luz. La oscuridad ya no forma parte de lo que somos. Debemos entender a la luz, como todo aquello que incrementa nuestra fe. La luz de Cristo trae bondad, justicia y verdad. Por lo tanto, toda revelación de fe en nuestra vida provoca una alineación de todo lo que somos a una palabra de verdad, a una forma de justicia y a un carácter de bondad. El vivir en luz y ser hijos de ella nos permite obedecer al Espíritu y al mismo tiempo nos obliga a expandir los horizontes de verdad.

Según la versión NTV, las cosas buenas, rectas y verdaderas son un producto o resultado de esa luz que portamos. El hacer cosas buenas no es lo mismo que bondad, porque hacer cosas buenas significa que estamos predispuestos a hacer siempre lo bueno. Ser recto va más allá de justicia, porque no hay iniquidad, ni maldad en nosotros. Y hacer cosas verdaderas, afirma que no solamente vivimos en verdad, sino que todo lo que producimos no es falso. Por lo tanto: nuestros frutos, nuestro carácter, nuestra forma de ser, son verdaderos y no falsos. No es una imitación, es original, porque así es nuestra naturaleza de luz. Las cosas buenas que produce la luz en nosotros son: orden, vida, plenitud, gracia, verdad, propósito, unión, y muchas más. ¡Les animo a descubrirlas!

Para reexionar: ¿Cuál es su nivel de luz? ¿Produce y piensa sólo cosas buenas, rectas y verdaderas? ¿Llevo la luz de Cristo a mis ambientes?

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