Por Matias Ceballos

«Mi gracia es suficiente; es todo lo que necesitas. Mi fuerza se fortalece en tu debilidad». 2 Corintios 12:9 (MSG)

La confesión es una dependencia absoluta de la Gracia. Es una demostración de nuestra confianza en la bondad del Señor. Si nuestra comprensión de la gracia es pequeña, nuestra confesión será escasa, llena de temor al castigo, pero una gracia enorme crea una confesión sincera. El amor de Dios es suficientemente inmenso para cubrir nuestros pecados. Sólo debemos confíar en Su gracia.

«Mi gracia es suficiente; es todo lo que necesitas. Mi fuerza se fortalece en tu debilidad». 2 Corintios 12:9 (MSG)

Todos tenemos cosas que deben salir a luz y no debemos avergonzarnos por eso. La palabra «confesar» significa «hablar públicamente». La confesión es venir a la luz, es venir al lugar donde el diablo ya no nos puede amenazar y donde ya no nos puede acusar por cosas que hicimos. El diablo no tiene poder sobre nuestra vida cuando vivimos en luz. Cuando llevamos una vida de confesión, estamos en constante luz.

Luego de la confesión, viene la victoria. Esto no es fácil, se requiere mucha valentía. Para vivir en victoria es necesario que aprendamos a dejar de hacer lo malo y hacer lo que Dios quiere. Debemos aprender a confesarnos cada vez que lo necesitemos, para que cada día nos podamos hacer más fuertes en la gracia.

Para reflexionar: Le invito a hacer parte de su vida la confesión. Sólo así, la gracia puede actuar en nuestra vida. ¿Hay algo que necesite confesar? ¿Por qué le cuesta exponerse a la luz?

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