Por Matías Ceballos

Una de las necesidades más profundas de cada individuo es ser amado. Sentirse solo y no amado puede ser devastador. Pero sabemos que el amor que nos otorga nuestro Papá puede cambiar esta situación.

Muchos de nosotros no sabemos amar o amamos incorrectamente por el solo hecho de no haber experimentado el amor de Dios.

¿Cómo experimentamos el amor del Padre? Conociendo y pasando tiempo con Él.

1 Juan 4:7-8 | “Estimados hermanos, amémonos unos a otros porque el amor viene de Dios. Todo el que ama tiene a Dios como su Padre y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor”.

Para empezar a experimentarlo, vamos a destacar cualidades de su persona, ya que Él es amor.

  1. EL AMOR DE DIOS ES PERSONAL

Dios ama a toda la creación pero también conoce a cada uno de manera personal, y sabe como cada uno necesita ser amado y cómo llegar a ellos. Incluso si yo fuera su única creación, Dios no podría amarme más de lo que ya me ama, porque su amor no tiene límites. Él es amor, y te ama con todo su ser.

Cada persona percibe y/o reconoce el amor de Dios de diferentes maneras ya que Él nos creó con esa capacidad. Su amor es igual con todos pero especial con cada uno.

Dios no nos ama por lo que nosotros hacemos lo bueno o porque merecemos su cariño, sino porque Él es nuestro Padre bueno y lleno de ternura que necesita dar amor a sus hijos. Un papá de verdad ama a su hijo por el hecho de serlo, no porque este sea lindo o simpático.

Conocer a nuestro papá amoroso en su faceta de proveedor demuestra que le preocupa tu cuidado.

Isaías 43:1 | “Pero ahora, oh Jacob, escucha al Señor, quien te creó. Oh Israel, el que te formó dice: «No tengas miedo, porque he pagado tu rescate; te he llamado por tu nombre; eres mío”.

Dios nos llama a cada uno por nuestro nombre, nos conoce personalmente, somos su pertenencia más valiosa. Nos ama de manera personal, a vos y a mí, personalmente, de forma individual, insustituible, no te cambia por nada.

  1. EL AMOR DE DIOS ES INCONDICIONAL

Jeremías 31:3 | “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”.

Dios no puede negarse a sí mismo. Él es, fue y será amor. Papá no te pone ninguna condición para amarte. Él te ama precisamente así́ como eres en este momento. Su amor no reconoce fallas. Sabe que tenes defectos a causa del pecado, pero te ama igual. Su amor incluso no te dejará así como estás, te dará una nueva vida.

Te acepta incondicionalmente, por lo que eres, no por lo que tienes o lo que sabes hacer. Tal cómo el padre en la parábola del hijo pródigo, Dios nos recibe gozoso.

Romanos 5:20 | “La ley llegó para que el pecado aumentara, pero cuanto más aumentó el pecado, aumentó aún más el generoso amor de Dios”.

Isaías 49: 14-16 | “Sin embargo, Jerusalén dice: «El Señor me ha abandonado; el Señor me ha olvidado». «¡Jamás! ¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho? ¿Puede no sentir amor por el niño al que dio a luz? Pero aun si eso fuera posible, yo no los olvidaría a ustedes. Mira, he escrito tu nombre en las palmas de mis manos”.

Su amor es fiel y firme, gratuito, siempre seguro y nunca falla, bajo ninguna circunstancia y por ningún motivo te abandona.

Isaías 54:10 | “Pues las montañas podrán moverse y las colinas desaparecer, pero aun así mi fiel amor por ti permanecerá; mi pacto de bendición nunca será roto —dice el Señor, que tiene misericordia de ti—“.

  1. EL AMOR DE DIOS QUIERE LO MEJOR PARA TI

Que padre no quiere lo mejor para sus hijos. Es el deseo de Papá que vayas por el lugar correcto.

Dios tiene un plan para tu vida que supera abismalmente lo que tú imaginas o puedas pensar para tu bien. Toda tu vida puede ser llena de Su amor y tomar otro sentido. Su amor es tan grande que te da la posibilidad de tomar tus decisiones.

Efesios 3:20 | “Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros”.

Para conocer sus propósitos de amor para con vos, tenés que acercarte a Él.

  1. SU AMOR ES SACRIFICIAL

1 Corintios 13:4-5 | “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor”.

Su amor en esencia representa sacrificio. El amor hace morir nuestros deseos para procurar los de otros. El amor hace que las necesidades del otro estén primero aún a costa de las mías. Es por eso que Jesús dice en:

1 Juan 15:13 | “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”.

1 Juan 4:9-10 | “Dios mostró cuánto nos ama al enviar a su único Hijo al mundo, para que tengamos vida eterna por medio de él. 10 En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados”.

  1. DIOS TOMÓ LA INICIATIVA PARA AMARNOS.

1 Juan 4:19 | “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.

Dios te ama y lo único que te pide es que creas en su amor, que creas en Él y confíes en su plan de amor. Dejate alcanzar por su amor.

Te ama más que cualquier cosa, y nada puede separarnos de su Amor.

Romanos 8:38 | “Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios”.

No se trata de que nosotros intentemos llegar a Él, sino de que Él quiere llegar a nosotros. Dios es siempre fiel y tomó la iniciativa, no solo en la creación; sino a través de la redención.

1 Juan 3:1 | “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.”

La palabra griega traducida como “cuál amor” se encuentra sólo seis veces en el Nuevo Testamento y siempre implica asombro y admiración.

El encargado de conectar nuestro corazón al amor de Dios es el Espíritu Santo:

Romanos 5:5 | Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor.

Es momento de tomar la iniciativa nosotros. Nos acerquemos al delicioso amor del Padre. Ese amor único, incondicional, perfecto, sacrificial, que da todo de sí nos espera. Dios nos ama en todo momento, la diferencia está en percibir su amor. Le pidamos al Espíritu Santo que nos revele el amor de Papá.

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