Por: Belén Giordana

“Por lo tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, ahora deben seguir sus pasos. Arráiguense profundamente en él y edifiquen toda la vida sobre él. Entonces la fe de ustedes se fortalecerá en la verdad que se les enseñó, y rebosarán de gratitud”. Colosenses 2:6-7 (NTV)

La vida de Cristo en nosotros transforma la forma en la que tratamos con otras personas. En Cristo, trabajamos nuestros vínculos relacionales tal como Cristo lo haría. Por haber recibido amor y perdón, nosotros podemos amar, perdonar y llevar a los demás al Padre.

Cristo se nos manifestó dándose y amando, entonces está claro lo que debemos hacer: Si Él nos amó y se entregó; entonces yo también debo de hacer actos de amor y entrega por otros, porque así se manifiesta Cristo. Su manifestación no es algo que podamos hacer humanamente, sino que lo produce el mismo Espíritu, como resultado de vivir en fe agradando al Padre.

Una vez que entendimos lo que portamos dentro (a Cristo) y comenzamos a vivir una vida haciendo la voluntad de Dios, vamos a manifestar la vida de Cristo donde quiera que estemos: ya sea en nuestro trabajo, familia, hospital, colectivo, escuela. Porque la luz alumbra y es imposible ocultarla cuando es portada. Es importante entender que usted ha sido enviado al mundo a manifestar el Reino del cielo. Recuerde que es un embajador de Cristo y de lo que tiene da.

Para reexionar: ¿Está siendo transformado por la vida de Cristo en usted? Si hay cambios en su vida, ¿Está siendo luz?

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