Por Ailen Oviedo

“En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor”. 1 Juan 4:18 (NTV)

Cuando hablamos de seguridad, estamos hablando de un estado de bienestar que percibe y disfruta el ser humano. Es una sensación de confianza total que una persona tiene. Es la ausencia de riesgo.

La seguridad es una necesidad básica que Dios puso en nosotros como sus Hijos, está presente en todas las áreas de nuestra vida: economía, relaciones y emociones. Como toda necesidad, debe ser satisfecha y fuimos creados para que sólo sea suplida por nuestro Padre celestial.

Lo contrario a seguridad es inseguridad, que proviene del temor. Cuando experimentamos y crecemos en el amor de Dios, Él absorbe todo temor y miedo al futuro. Debemos aprender a creerle a Dios por encima de toda circunstancia, confrontar nuestros miedos con la verdad de Su palabra. Nuestra realidad en Cristo es que estamos seguros y no hay nada a que temerle. “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.” Salmos 34:7 (RVR1960)

Si uno le teme a Dios, hay un campamento de ángeles a nuestro alrededor que nos cuidan y protegen. Si le tememos al hombre hay campamento de temores de angustias de inseguridades. De acuerdo a quien le temamos será el campamento que tendremos a nuestro alrededor. Temor a Dios significa pasión, entrega, reverencia.

Para reflexionar: ¿A quién decidimos creerle el día de hoy? ¿A quién decidimos temer?

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