Por Evelyn Toledo

“Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida. Aunque llueve a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca. Sin embargo, el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena. Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se
derrumbará con un gran estruendo”. Mateo 7:24-27 (NTV)

La sabiduría humana es aquella que viene de la mente del hombre y va en contra de los principios de Dios. Podemos definir esta sabiduría como necedad delante de los ojos de Dios. Ésta sabiduría nos lleva al orgullo, a la vanidad y a la muerte espiritual.

La sabiduría espiritual es la que proviene de Dios. Según la Biblia esta sabiduría es vida y pura. Es la que nos hace humildes y nos lleva a obedecer a Dios. Para construir una vida sabia debo leer la Biblia todos los días, buscar a Dios, confesar, entregar, creer y obedecer la voz de Dios, etc.

“Todo el que quiera ser sabio debe empezar por obedecer a Dios. Pero la gente ignorante no quiere ser corregida ni llegar a ser sabia”. Proverbios 1:7 (TLA)

Estas dos sabidurías están a nuestro alcance todos los días, por eso tenemos la decisión diaria de a cuál de ellas vamos a alimentar.

¿Qué beneficios nos trae buscar la sabiduría de Dios? Vivir en paz y tranquilidad, caminar en la vida con firmeza y seguridad, vivir sin estrés, y habitar en la voluntad de Dios (Proverbios 1:33 – 1 Corintios 2:10)

No hay nada mejor que disfrutar de este regalo que Dios entregó a sus hijos, y poder ser guiados por ella. ¡No pases ni un día sin buscar la sabiduría de Dios!

Para reflexionar: ¿Está tomando tiempo para buscar la sabiduría que viene de Dios? ¿En cuál de estas dos sabidurías está construyendo su vida?

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