Por Ludmila Arguello

“Quiero que ellos cobren ánimo y estén bien unidos con fuertes lazos de amor. Quiero que tengan la plena confianza de que entienden el misterioso plan de Dios, que es Cristo mismo”. Colosenses 2:2 (NTV)

Jesús dijo que la cosa más importante que debemos hacer es amar a Dios y amar a los demás. Hay tres problemas que nos impiden amar plenamente como Dios ama: todos somos imperfectos, el pecado nos desconecta de Cristo, somos temerosos.

Cuando no estamos en Cristo, dejamos que nos definan los pensamientos de las demás personas. Debemos estar firmes en la verdad que Él piensa sobre nosotros y eliminar toda clase de mentira de nuestra mente. No podemos construir nada fuera de Él, así como tampoco podemos tener relaciones sanas lejos de su voluntad.

“Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo. Entonces serán completos con toda la plenitud de la vida y el poder que proviene de Dios”. Efesios 3:19 (NTV)

Nos sentimos incompletos, porque necesitamos que la vida de Cristo se nos sea revelada para empezar a ver desde su perspectiva, amar desde Él. Aprender a que Cristo sea el centro de toda relación. Cuando Cristo habita en nosotros, morimos constantemente a la naturaleza caída que nos habitaba, permitiendo que la gloria de Dios se expanda. Como consecuencia, nuestras relaciones empiezan a ser sanas, poniendo a Dios en primer lugar.

Para reflexionar: ¿Cristo está siendo el centro de sus relaciones? ¿Ama a su prójimo como a usted mismo?  ¿Está anclado a la verdad de lo que Cristo piensa sobre usted? ¿En dónde está su identidad?

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