En la Biblia hay varios pasajes que hablan de las aves y de sus nidos, figuras hermosas y simpáticas que nos ayudan a vivir una vida mejor, como Dios lo desea para nosotros. Invito a mis amables lectores a que me acompañen mientras analizamos qué lecciones podemos aprender de esta ilustración.

nido2Job.29:18 “Decía yo: en mi nido moriré, y como arena multiplicaré mis días”. El gran patriarca Job nos dice que él está determinado a permanecer en su «nido»(el lugar que Dios tiene para él) toda la vida, y él sabe instintivamente que si lo hace, el resultado será una vida larga y bendecida.

Prov.27:8,10 “Cual ave que se va de su nido, tal es el hombre (o la mujer) que se va de su lugar. No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni vayas a la casa de tu hermano en el día de la aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos”. Acá la Biblia nos habla de la tentación que tienen las personas de abandonar su ´nido´, y del gran error que eso implica y sus consecuencias negativas. Y nos muestra qué hacer en los días de graves problemas. ¿Qué significa quedarme en mi «nido»?

 

  • Aférrate a tu cónyuge (si lo tienes) y a tus hijos (si los tienes).

También significa que los hijos debemos honrar a nuestros padres, y no abandonarlos, aunque a veces tengan sus defectos. Hoy en día es muy común oír de personas que abandonan a sus familias, madres que dejan sus bebés recién nacidos en un tacho de basura o algún baño público. Esas personas sólo acarrean para sí pobreza, vergüenza, sentimientos de culpa, tristeza y el desagrado del Creador.

Todos somos tentados a abandonar nuestro lugar en algún momento, pero si somos cristianos, necesitamos urgentemente doblar nuestras rodillas, clamar a Dios por Su ayuda, humillarnos, y quedarnos en nuestro sitio. Esto sólo se puede hacer con Cristo nuestro gran Salvador. Fil.4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Este versículo se podría leer al revés: “Nada puedo hacer sin Cristo que me fortalezca”. Si uno no es cristiano, esos momentos de gran crisis son los mejores para arrepentirnos de nuestros pecados, y recibir a Jesús como nuestro Salvador, y dejar que Él gobierne nuestra vida. Él nos dará el poder y la fortaleza para no abandonar nuestro «nido».

Recuerdo el caso de una señora que conozco, Mirta, de más de 70 años, cristiana, que tenía un marido trabajador, pero que fumaba sin cesar, y se emborrachaba con frecuencia. Ella a toda costa quería que sus hijos fueran cristianos, y le parecía que para lograrlo debería separarse de su marido; oró mucho a Dios, y sintió en su corazón que debería «quedarse en el nido». Han pasado muchos años, y de sus cinco hijos cuatro hoy son fieles cristianos, y el quinto permanece unido a su esposa e hijos. Dios premió su obediencia a la guía del Espíritu Santo.

Recuerdo la historia de un pastor amigo llamado Pablo, que se enteró que una mujer de su congregación había abandonado a su esposo e hijos y se había ido con otro hombre a otra ciudad. Este pastor oró a Dios, y sin demora viajó a aquella ciudad, encontró a esa mujer, le exhortó con toda firmeza, ¡y la persuadió a regresar a su legítimo esposo! Sin duda que este siervo del Señor estaba colaborando con el Espíritu Santo para buscar la reconciliación y la fidelidad en esa pareja.

He tenido el privilegio de visitar mi país natal, EEUU, en varias ocasiones, y veo con tristeza con qué facilidad las parejas se divorcian. Es evidente que con frecuencia las personas oran poco o nada antes de contraer matrimonio, y también oran poco o nada para buscar la forma de aferrarse a su cónyuge. Con frecuencia el orgullo y el egoísmo destruyen una relación que Dios diseñó para toda la vida. Yo estuve casado 30 años, y con mi esposa tuvimos en distintas ocasiones conflictos y diferencias bastante serias, pero tanto ella como yo sabíamos que la oración, y humillarnos para reconocer nuestras faltas, y pedir consejo de matrimonios mayores nos ayudarían a seguir juntos. Por la gracia de Dios lo hicimos y pudimos disfrutar un buen matrimonio, y criar a nuestros hijos para que amen y sirvan al Señor.

 

  • Aférrate a tu iglesia local, para echar raíces espirituales y emocionales, para conocer y ser conocido, y encontrar tu lugar de servicio. 

Hebreos 10: “No dejando de congregarse como algunos tienen por costumbre”. Es común en la actualidad ver cristianos “turistas” que visitan una congregación tras otra, sin asumir ningún compromiso con nadie. Es verdad que ningún rebaño es perfecto, pero también es cierto que existen muchas iglesias sanas, con líderes que aman de verdad a Dios y son de buen testimonio. En la Biblia en Proverbios dice que “hierro con hierro se aguza (afila)”; quiere decir que en la interacción y trabajo en equipo con otros cristianos somos pulidos y perfeccionados.

Me gusta mirar la serie en televisón “Animal Planet” y otros que muestran maravillas de la creación, incluyendo los animales. Es fácil observar como los leones están siempre al acecho de gnus, búfalos o cebras que se apartan de la manada para atacarlos y devorarlos.

Un nido es un lugar de abrigo, protección, provisión y compañerismo para los pájaros, y también lo es para nosotros. Vivimos en un mundo hostil, frío e indiferente, y estar en un buen «nido» nos protege de las agresiones y aflicciones que vienen a todos. Por supuesto que en casos extremos es necesario cambiar de congregación, pero no debe ser algo frecuente. Si uno pertenece a una iglesia muy grande, es indispensable conectarse con alguna célula, grupo casero, o ministerio dentro de ella, para no pasar desapercibido, y que lo tengan en cuenta cuando uno pasa por tiempos difíciles.dsd

Un cristiano puede ir de misionero a otra provincia, país o continente, pero siempre bajo la cobertura de su iglesia local u organización misionera. Mi tía Raquel Saint fue misionera por muchos años en Perú y después Ecuador, en zonas selváticas, sirviendo bajo la organización llamada Wycliffe Bible Translators (traductores de la Biblia Wycliffe). Aunque ella, soltera, estaba en la selva, lejos de otros cristianos, sin embargo practicó la sujeción y el compañerismo mediante frecuentes comunicaciones por radio onda corta, y recibiendo con frecuencia la visita, el ministerio y oraciones de sus compañeros de la misión. Ella habitó en una zona de muchos peligros, con animales feroces, insectos insoportables, aborígenes llenos de superstición y tinieblas espirituales (muchos se convirtieron a Cristo con el tiempo), pero Dios la protegió y vivió una vida larga, sana y bendecida, ¡y disfrutaba lo que hacía!

 

  • Aférrate a tu vocación u oficio secular.

Prov.22:1, 29: “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buen fama más que la plata y el oro. ¿Has visto hombre (persona) solícito (diligente, experto, ducho) en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición”. Hay un dicho en inglés que traducido sería “Conocedor de todos los oficios, experto en ninguno”. En la Biblia encontramos que Jesús era un experto carpintero; el apóstol Pablo fabricaba carpas; Pedro era pescador; David fue un pastor de ovejas. Es recomendable no ser eternamente un empleado, sino aprender un buen oficio redituable, y desarrollarse en ella hasta ser un experto. Tal persona siempre encontrará trabajo, y de ser necesario podrá trabajar por su cuenta.

En el libro argentino “Martín Fierro” una de las obras maestras de la literatura de ese país, hay un refrán que dice “Vaca que cambia querencia (estancia, chacra, granja) se atrasa en la parición” (en producir terneros). Cuando uno persevera año tras año en el mismo oficio, aprendiendo todos los secretos (gajes del oficio), se genera la buena fama, o prestigio que menciona la Biblia. Por todos lados la gente sabe que tal persona es un excelente cocinero, carpintero, médico, abogado, plomero, etc y lo recomiendan sin vacilar. Yo tuve el privilegio de aprender el oficio de profesor de inglés particular en las academias Berlitz, en Buenos Aires, y esa profesión me ayudó a proveer para mi familia por muchos años.

En la película “El violinista en el tejado” hay una canción hebrea que en una parte dice algo sumamente interesante y útil: “A los diez años de edad aprendí un oficio”. Muchos jóvenes hoy no se meterían en tantos problemas si tuvieran un buen oficio. Otra cosa importante en el mundo laboral en la época actual es retener el mismo número de teléfono celular, y la misma dirección de correo electrónico (e-mail) para que la gente pueda comunicarse con nosotros fácilmente y por largo tiempo.

 

  • Aférrate a tu llamado ministerial, don o talento.

I Co.12:7. “A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu (don) para provecho”. Ro.12:6 “De manera que teniendo diferentes dones (talentos) según la gracia que nos es dada…úsese conforme a a la medida de la fe”. Ef.4:11 “Y él mismo (Jesucristo) constituyó a unos apóstoles, a otros, profetas, a otros evangelistas, a otros, pastores y maestros”.

San Pablo se presentaba siempre como apóstol; dice en Hechos capítulo ocho que Felipe era un evangelista y tenía cuatro hijas que profetizaban; también menciona a Dorcas, que hacía buenas obras proveyendo ropa a los carenciados; cuando sorpresivamente ella falleció, mandaron llamar al apóstol Pedro, ¡¡y la resucitó!! (Hch.9:36) Dios siempre hace milagros al que permanece fielmente en su nido, haciendo la voluntad del Señor en su área.

En la época moderna reconocemos al argentino Carlos Annacondia como un evangelista lleno del Espíritu Santo; a Rick Warren como pastor en California, EEUU; a Reinhard Bonnke como evangelista en África, todos ellos personas que llevan mucho fruto para Dios. También nosotros llevaremos buen fruto si somos fieles a nuestra vocación ministerial, sea pequeña o grande. Es importante no compararnos con nadie, sino desarrollar nuestra propia vocación con amor, fidelidad y contentamiento, y no preocuparnos por los aplausos de la gente.

 

  • Aférrate a tu lugar geográfico.

Dios no solo tiene una tarea para que realicemos, sino un lugar dónde realizarlo. En I Reyes 17:3-9 la Biblia nos cuenta que Dios envió a Elías el profeta a anunciar al malvado rey Acab que no llovería por mucho tiempo, como castigo por la idolatría y pecado. El rey mencionado se puso furioso, y decidió matar al profeta. Dios entonces con mucho amor lo envió a un lugar escondido, al arroyo de Querit. Le dijo: “Vete al arroyo de Querit, y quédate ALLÍ, porque he dado órdenes a los cuervos que te alimenten”. Cuando después de muchos días el arroyo se secó, Dios le dijo: “Ahora vete a Sarepta de Sidón(un país extranjero); he dado órdenes que una mujer viuda ALLÍ te dé de comer”.

Si Dios quiere que estés en Córdoba, sería rebeldía que te mudes a Buenos Aires. Si es Su voluntad que sirvas en Áfríca, sería rebeldía quedarte donde ahora estás. Dios le dijo a Abraham, en Génesis 12 “Vete de tu tierra y parentela, a la tierra que te mostraré” Este varón obedeció, porque sabía que debía estar en el lugar que el Señor mandaba.

El pastor Joel Osteen en uno de sus libros cuenta de un mecánico cristiano llamado Rubén, que mientras oraba, Dios lo guió a alquilar un galpón bastante más grande que el que usaba, y al lado de una avenida de circunvalación en Houston, Texas. Rubén obedeció, se mudó al nuevo lugar, y al tiempo ganaba diez veces más dinero que antes. Hay un dicho que dice “Florece en el sitio donde estás” (en el lugar que el Señor te ha designado)

Recuerdo el caso de mi padre, Felipe Saint. Fue por muchos años evangelista en EEUU, y también hizo viajes misioneros de varios meses a Jamaica, Japón y Argentina. Mientras estaba en Argentina Dios le habló para que se mudara ALLÍ con su familia, como evangelista misionero. A pesar de varios contratiempos iniciales el Señor abrió puertas y en 1957 llegamos a Córdoba, Argentina, donde él inició un extenso y fructífero ministerio por muchos años.

Recuerdo una historia que escuché siendo aún un niño en una clase bíblica. Había un pájaro que tenía su nido en la rama de un árbol con varios huevos que estaban empollando. Una serpiente se percató del nido y los huevos y comenzó a subir el árbol con el fin de devorarlos. La madre pájaro vio a la víbora, salió volando, regresando en unos minutos con una rama que tenía varias hojas de color rojo, de una hiedra venenosa. Cuando la serpiente vio (y seguramente olfateó) la hiedra, dio la vuelta y abandonó el árbol. La maestra nos contó que la hiedra representaba la sangre de Cristo que nos protege de Satanás. ¡Qué gran verdad! Así Dios nos protege cuando nos quedamos en nuestro «nido».

 

  • Aférrate a tus amigos, clientes, y patrocinadores.

Ya hemos leído en Prov. 27:10, de que no debemos dejar a nuestros amigos, ni los amigos de nuestros padres. Recuerdo durante los años que trabajé en colonia Valle del Lago, en la provincia de Córdoba, Argentina, que en esa zona de las sierras, en algunos árboles había grandes nidos ´sociales´ hechas por loros (cotorras).Estos nidos eran muy grandes, y ocupaban gran parte del árbol. Tenía muchas entradas, cada uno para una ´familia´ de cotorras. Era evidente que les convenía vivir juntas, y con sus fuertes y estridentes chillidos avisaban a las demás de cualquier peligro cercano. Así son los amigos, que nos ayudan en tiempos difíciles.

U3165546860_1_2_ECEEDB1Dna vez leí un artículo en Selecciones del Reader´s Digest acerca de cómo llegar a ser millonario antes de cumplir 40 años. Una de las claves era formar una red de amigos y contactos, personas que nos debían favores, o a quienes uno les debía favores. ¡Muy inteligente! He visto como pastor muchas personas que en situaciones críticas se dieron cuenta que no tenían amigos, nadie que estaba dispuesto a ayudarlos de manera concreta. Recuerdo en especial a una mujer de unos 50 años que vino a casa; mi esposa escuchó su historia triste de soledad, falta de vivienda y recursos… y la pregunta obvia era ¿No tienes amigos que puedan ayudarte? Era evidente que la respuesta era “No”, seguramente debido a su estilo de vida cerrada y egoísta.

Todos nosotros somos egoístas por naturaleza, pero cuando nos convertimos a Cristo, el amor de Dios comienza a actuar en nosotros y cambiar nuestro corazón. Aprendemos el principio de la siembra y la cosecha, y las ventanas del Señor se abren sobre nosotros. Cuando sentí en mi corazón, en 1995, que el Señor me guiaba para llevar a mi familia conmigo a EEUU, parecía un desafío imposible. Mientras oraba, un día compartí con un pastor amigo de Buenos Aires este sueño que tenía, y él me recomendó un agente de viajes que conocía, Daniel Paretti. Sin demora me comuniqué con él y le conté acerca de mi necesidad de conseguir cuatro boletos de ida y vuelta a mi país de origen. Resulta que este hermano había conocido a mi padre, Felipe Saint, muchos años antes, y lo admiraba mucho. Y para mi gran sorpresa y alegría el hermano Paretti ¡estuvo dispuesto a darme los cuatro boletos al fiado (a crédito)! De esta manera Dios proveyó los boletos, y pudimos en el plazo acordado pagar los pasajes. Recordé el versículo mencionado:”No dejes…al amigo de tu padre”.

 

Estimado lector, recordemos esta gran verdad bíblica: la persona que se aferra a su «nido», el que Dios le ha designado, experimentará protección, alimento, abrigo, provisión, guía y milagros de parte del Señor.

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