2 Pedro 1.3-5; Heb.6.12; Deut.6.1-7; 2 Cor.1.20; Núm.23.19.

“Dios nos ha dado preciosas y grandísmas promesas para que por ELLAS (las promesas) lleguemos a participar de la naturaleza divina. ( sus milagros, su poder, una vida vencedora)” “a fin de que no sean perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.

Cuando uno es hijo de Dios, tenemos el derecho maravilloso de heredar, como hijos, las bendiciones contenidas en las promesas. No somos extraños pidiendo una “limosna” a Dios porque somos sus hijos.

  • Conocer bien las promesas.

Ez.3.3; “En visión Dios me dijo “Come este rollo” (estudia, medita, digiere la Palabra de Dios, en especial las promesas) lo hice, y fue dulce a mi paladar”.

Jos.1.8  “Nunca se aparte de tu boca esta libro de la ley, para que seas prosperado en todo”.  Ro. 10.17 “La fe (viene) por oír la Palabra;  Jn.5.39  “Escudriñen (mediten, estudien) la Palabra de Dios… porque ellas dan testimonio de mí”.

Debemos dar gracias a Dios porque hoy cualquiera puede comprar una Biblia, y leerla y estudiarla. Así como me preocupo de alimentar mi cuerpo con comida nutritiva, debo diariamente “comer el rollo”, llenar mi mente con las promesas del Señor. Es algo que debo hacer personalmente; ¡nadie puede hacerlo por mi!

Una sugerencia es subrayar en mi Biblia con color verde (esperanza) las promesas, para poder repasarlas con facilidad.

  • Memorizar las promesas.

Dt.6.6; Heb.4.2. En los tiempos antiguos las personas no tenían Biblias, libros, cuadernos, biromes, CD, Internet; así que tanto niños como adultos dedicaban mucho tiempo a memorizar las Escrituras, para grabarlas en sus mentes (y corazones).

Jesús durante los 40 días de tentación en el desierto no tenía una Biblia para repasar o consultar; cuando satanás lo tentaba, simplemente citaba de memoria versículos del Antiguo Testamento diciendo “Escrito está…”.

  • Repetir o declarar las promesas frecuentemente en voz alta; a solas, y también en presencia de mi familia, otros creyentes, no creyentes, etc.

Ro.10.17 “La fe viene por el OIR la palabra de Dios”. Lo declaro en voz alta, mis oídos lo oyen, y nace la fe.

Jesús en Mateo 4 resistía a satanás declarando en voz alta “Escrito está…”

Dios le dice a Josué (Jos.1.8) “Nunca se aparte DE TU BOCA” (no dice de tu mesa de luz) este libro de la ley” Para que esté en nuestra boca, significa que debemos declararlas en voz audible.

Joel 3.10  “Diga el débil, fuerte soy”. No basta con saberlo pensarlo, sino DECIRLO.

Gen.22. Cuando Abraham llevaba a su hijo para ser sacrificado, y su hijo le preguntó donde estaba el cordero para el holocausto, Abraham dijo: “Dios proveerá”

Cuando estemos atravesando situaciones difíciles, no es saludable quejarnos o lamentar nuestra condición (tampoco fingir que está todo bien), sino declarar con voz audible las promesas positivas de la Palabra, para mantener una fe robusta.

  • Actuar en base a las promesas.

La mayoría de las promesas en la Biblia son condicionadas; eso significa que hay una parte que yo debo hacer primero (por fe) y otra parte que Dios hace. Por ejemplo:

Mt.6.33 “Buscad primero el reino de Dios y su justicia (esa es mi parte), y todas las demás cosas vendrán por añadidura” (esa es la parte que hace el Señor)

Ef.6.1-2  “Honra a tu padre y a tu madre (esa es mi tarea) para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra” (la parte que hace Dios).

Mt.7.7-8. “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá”. Mi parte es pedir, buscar y llamar y Dios hará el resto. Esta promesa en especial se aplica cuando buscamos empleo, o deseamos encontrar un cónjuge, o queremos comprar una casa, o descubrir nuestro talento o ministerio.

Mal.3:10 “Traigan los diezmos al alfolí (esa es nuestra parte) y yo abriré las ventanas de los cielos y derramaré bendición hasta que sobreabunda” (eso lo hace Dios).

La Biblia dice que podemos llenar el corazón con las promesas, reclamarlas, declararlas, actuar en base a ellas y cambiar nuestra situación, porque Dios es un Dios de fe  promesas y compasión y oye nuestro clamor. En la Biblia hay multitud de historias de personas en situaciones difíciles que reclamaron las promesas y Dios se los concedió.

 

Promesas bíblicas especificas:

    1. Para la salvación: Jn.1.12; Hch. 2.38; 2 Co.5.7; Apoc. 3.20; Ro.10.9-10
    2. Victoria en la tentación: I Co.10.13;
    3. Vida cristiana victoriosa; I Co.15.57; Ro.8.37
    4. Sanidad divina y salud: Ex.15.26; 23.25; Dt.7.15; Sal.103.1-3
    5. Fortaleza en la adversidad: Jn.16.33
    6. Bautismo en el Espíritu Santo: Hch.1.8; 2.39; Lc.11.13.
    7. Prosperidad integral. Mt.6.33; Dt.28.1-13; Sal. 112 y 113; Mal.3.10
    8. Hogar bendecido y feliz; Mal. 4.
    9. Protección de los ángeles; Sal.34.7
    10. Conversión de seres queridos: Hch. 16.31, I Tim.2.4
    11. La guía de Dios. Sal.32.9; Ro.8.14.
    12. Consuelo. II Co.1.
    13. Sabiduría para todas las situaciones. Stg.1.5-6
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