Por Johana Figueroa

“Pues del corazón salen los malos pensamientos, el asesinato, el adulterio, toda inmoralidad sexual, el robo, la mentira y la calumnia”. Mateo 15:19 (NTV)

Durante muchos años hemos relacionado la palabra pureza con hechos físicos. Pero podemos ver en la palabra de Dios, que pureza va más allá de un hecho. En Mateo 5:28 Jesús dijo: “pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (NTV).

Podemos entender, según lo que Jesús dijo, que en nuestros pensamientos y corazón también podemos pecar y ser impuros. Entonces pureza ya no se refiere solamente a un acto físico. Si bien puede manifestarse en un pecado sexual, antes estuvo alojado en nuestra mente.

De nuestro corazón salen los malos deseos, la tentación y pensamientos pecaminosos. Empezar a trabajar en nuestro corazon nos ayuda a comenzar a experimentar la libertad con la que ya fuimos comprados. Para ello, es necesario exponer todo aquello que sucede en nuestra mente y corazón para ser libres.

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. 1 Juan 1:9 (RVR1960)

Dios no busca perfección en nosotros, pues Él es quien nos santifica y purifica. En la cruz fuimos libertados del pecado, ahora nosotros debemos exponer aquello que no nos pertenece como hijos de Dios.

“Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús, y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte”. Romanos 8:1-2 (NTV)

“Los que pertenecen a Cristo Jesús han clavado en la cruz las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa y los han crucificado allí”. Gálatas 5:24 NTV

Para reflexionar: ¿Usted logra identificar si entregó (clavó) las pasiones y los deseos pecaminosos en la cruz?

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