Por Claudia Lalli

“Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti; pero si te niegas a perdonar a los demás, tu Padre no perdonará tus pecados”. Mateo 18:14-15 (NTV)

Qué difícil es no reaccionar cuando nos están ofendiendo. Generalmente explotamos en ira, enojo, gritería, defendiéndonos a nosotros mismos. En esos momentos deberíamos recordar que como hijos de Dios no debemos actuar así, si dejamos pasar la ofensa, Dios nos promete defendernos. Recordemos que Él es nuestro Juez defensor, y Él toma nuestra causa, siempre y cuando nosotros soltemos el perdón.

Significado de Perdón: “dejar pasar” la ofensa, quitar la culpa, soltar. Tenemos varios ejemplos en la biblia de personas que perdonaron, y otras que no, cada decisión tuvo su consecuencia. Uno de ellos es la Parábola de los dos deudores en Mateo 18:21-35.

Una de las consecuencias de la falta de perdón es que se abren puertas en nuestras vidas: enfermedades físicas, raíces de amargura, trastornos de locura, opresión demoníaca, bloqueo en nuestra oraciones, pérdida de los beneficios de la eternidad y nos aparta de Dios.

Cuando perdonamos sentimos una libertad que no tiene comparación, sanidad, paz, tranquilidad, amor, gozo, restauramos la comunión con Dios, y sobre todo mantenemos nuestra salvación. ¡El perdón no es una opción, sino una decisión! Te invito que hoy sueltes a aquellos que te han hecho mal, por tu bien y por tu salvación.

                      Para reflexionar: ¿Hay alguien a quien necesite perdonar? ¿Se anima a soltar perdón hacia esa persona?

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