Por Ailen Oviedo

«Hijos, obedezcan a sus padres porque ustedes pertenecen al Señor, pues esto es lo correcto. «Honra a tu padre y a tu madre». Ese es el primer mandamiento que contiene una promesa: si honras a tu padre y a tu madre, «te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra»». Efesios 6:1-3 (NTV)

Cuando entendemos que nuestra vida no nos pertenece, que es la vida de Cristo y debemos responder a ella, obedecer se nos hace más ligero. En este versículo se nos expone a nuestra realidad, debemos obedecer a nuestros padres rimeramente porque le pertenecemos a Él, y segundo porque Él los puso como autoridad sobre nuestras vidas.

El versículo también nos enseña que si respetamos lo que se nos pide como Hijos, nos irá bien. Espiritualmente cuando obedecemos a nuestros Padres, tenemos el favor de Dios sobre nuestras vidas y no le damos legalidad a Satanás mediante la rebeldía.

«Ustedes, los hijos, deben obedecer a sus padres en todo, pues eso agrada al Señor». Colosenses 3:20 (NVI)

Obedecer a nuestros padres trae agrado a nuestro Papá celestial, es una forma de adorarlo y de amarlo. ¡Qué mejor motivación podemos adoptar que responderle mediante el amor que puso en nosotros! Obedecer a nuestros padres es todo un desafío, pero en Cristo ya tenemos la capacidad de hacerlo, Él obedeció a su Padre cuando murió en la cruz, y esa obediencia paso a ser gestada en nosotros, sólo debemos responder a lo que ya tenemos dentro.

Para reflexionar:¿Le cuesta honrar y obedecer a sus padres? ¿Qué puede hacer para ser mejor hijo?

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