Por Ana Carolina Suarez

“Recuérdales que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades, que sean obedientes, que estén preparados para toda buena obra». Tito 3:1 (NTV)

Las autoridades civiles son establecidas por Dios y es nuestra responsabilidad obedecerlas, aceptarlas, apoyarlas, ayudarlas y orar por ellas (Romanos 13:1-7). Como iglesia debemos enseñar que debemos ser obedientes a las autoridades y poderes establecidos, es decir al cargo que la persona representa.

Debido a la rebeldía y naturaleza pecaminosa del hombre, Dios estableció las leyes y el gobierno humano, Él dio a los hombres la autoridad para hacer cumplir sus leyes, a fin de que todos podamos vivir de manera pacífica y en armonía.

El Apóstol Pablo nos habla de estar dispuestos a toda buena obra, como iglesia de Cristo. Debemos entender que la capacidad de cualquier gobierno para funcionar depende de la colaboración de los ciudadanos para cumplir las leyes. Usted les ayudará al obrar en justicia (Proverbios 28:4).

La iglesia de Cristo es una organización que debe funcionar ordenadamente, debe tener una sana doctrina basada en la palabra de Dios. Pero también como ciudadanos de este país debemos sujetarnos a leyes que son impuestas por gobernantes y autoridades. Aunque no pertenezcamos a este mundo, vivimos en él y el reino de Dios se establecerá a través de los hijos obedientes.
Recuerde que la desobediencia es el sistema de este mundo, como parte de la iglesia de Cristo debemos vivir de una manera ordenada tanto en los estatutos y reglas de la congregación, como en las leyes del hombre.

Para reflexionar:¿Puede usted obedecer con facilidad las leyes que el hombre ha establecido según el código civil del país en donde vive?¿Cumple con el deber que tiene como ciudadano en momentos de elecciones? ¿Pone excusas para no cumplir con esa obligación?

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