Por Ruben Farias

“Jesús se alejó un poco de ellos, se arrodilló hasta tocar el suelo con la frente, y oró a Dios: «Padre, ¡cómo deseo que me libres de este sufrimiento! Pero no será lo que yo quiera, sino lo que quieras tú.»” Mateo 26:39 (TLA)

A lo largo de los años, he aprendido que la obediencia es una actitud que debemos aprender a aceptar, no es una cualidad instantánea ni automática. La Biblia nos da instrucciones claras en cuanto a cómo debemos obedecer a Dios. Jesús nos dio el mayor de los ejemplos en su sumisión al Padre.

De esto se trata ser obediente: Jesús dejo Su voluntad para hacer la voluntad del Padre. Es fácil hacer las cosas que queremos, pero no es tan lindo cuando debemos hacer lo que otra persona quiere. La obediencia es una actitud responsable, es la acción de acatar una orden, una regla o mandato.

La palabra de Dios dice que obedecer a Dios es mejor que hacer sacrificios. Obediencia es hacer lo que Dios te ha ordenado, ya sea por la palabra escrita o revelada. No importa cuántas cosas hagamos por el Señor, lo que realmente importa es qué tan obedientes le somos.

“Dios mío, enséñame a cumplir tus mandamientos, pues obedecerlos me hace feliz; ¡los cumpliré toda mi vida! Aclara mi entendimiento, y los seguiré de todo corazón”. Salmos 119:35 (TLA)

Dios sonríe cuando le obedecemos de todo corazón, se agrada la obediencia pronta. Pasaran muchas veces que no comprenderá el por qué debe obedecer, pero le ánimo a que le dé alegría al Padre.

Para reflexionar:¿Por qué cree usted que la obediencia es tan placentera para Dios? si su respuesta es porque eso le prueba que en verdad usted le ama, ¡la respuesta es correcta! San Juan 14:15 (TLA) ¿Demuestra amor y devoción por medio de su obediencia? ¿Cuál es la voluntad del Padre en su vida para hoy?

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