Por Ludmila Arguello

“Toda persona debe someterse a las autoridades del gobierno, pues toda autoridad proviene de Dios, y los que ocupan puestos de autoridad están allí colocados por Dios”. Romanos 13:1 (NTV)

Así como expresa el apóstol Pablo, debemos someternos a nuestras autoridades debido a que han sido puestas por Dios; y así como ellos le obedecen a Él, nosotros tenemos que ser diligentes a la voz de ellos y así agradamos al Señor.

Pero, ¿cuántas veces hemos desobedecido a una autoridad? simplemente por nuestro orgullo, porque no queremos ser confrontados con la verdad, o porque los rudimentos de nuestra naturaleza pecaminosa no quiere estar sujeta al Espíritu.

Cristo nos enseña obediencia, El mismo obedeció a su Padre, por amor y sabiendo que le mandaba a hacer algo que realmente valió la pena, se humilló. Y a través de eso vienen los frutos, el tener una conciencia limpia, el despojo de todo aquello que evita tener la mente de Cristo, su Espíritu, etc. Como dice Romanos 13:5 “Por eso debes someterte a ellas, no sólo para evitar el castigo, sino para mantener tu conciencia limpia” (NTV).

“Ellos tienen la responsabilidad de preparar al pueblo de Dios para que lleve a cabo la obra y edifique la Iglesia, es decir, el cuerpo de Cristo. Ese proceso continuará hasta que todos alcancemos tal unidad en nuestra fe y conocimiento del Hijo de Dios que seamos maduros en el Señor, es decir, hasta que lleguemos a la plena y completa medida de Cristo”. Efesios 4:12-13 (NTV)

Una autoridad siempre puede ver más allá de lo que ve su discípulo, simplemente por gracia y porque ese líder o pastor tiene amor por las generaciones que vienen, quiere extender verdad por el cuerpo, y porque tiene la tarea de fomentar la vida de Cristo en sus discípulos.

Para reexionar:¿Usted se considera una persona orgullosa ante sus autoridades?
¿Realmente está dispuesto a morir a su carne y obedecer a Cristo a través de sus líderes o
pastores?

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