Por Leandro Garay

“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” 2° Corintios 3:6 (RVR1960)

La palabra ministro significa: persona que forma parte del gobierno de un estado. En 2 Corintios 3:6, Pablo nos habla de que Dios nos capacitó para ser ministros de un nuevo pacto. No de leyes naturales, sino del Espíritu.

En este pacto, ya no nos movemos por letra muerta y vacía, sino que nos movemos por el Espíritu, su guía y su dirección. Cuando conocemos, experimentamos y vivimos a Cristo, recibimos e impartimos vida. En el nuevo pacto somos aptos por gracia, portamos la vida de Cristo en nosotros. Estamos habilitados para tomar de sus riquezas espirituales y sus recursos inagotables para ser libres del gobierno de la carne y dar lugar al gobierno del Espíritu.

Como ministros de este pacto, tenemos la responsabilidad de establecer el gobierno de Cristo en cada lugar que nos movemos. No solamente formamos parte de un reino, sino que también formamos parte del gobierno de ese reino.

“Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” 2 Corintios 3:17 (NTV)

Alguien que se sabe y vive como hijo, es alguien que vive siendo guiado por el Espíritu y cada vez que el Espíritu actúa se establece libertad de Dios, sacándonos de toda esclavitud. Compartimos de lo que sabemos e impartimos de lo que somos. Si la vida de Cristo está en mi voy a impartir libertad, gozo, amor y paz; pero si no hay nada de Cristo en mí, voy a impartir rencor, envidia y egoísmo; y todas estas cosas van a gobernar el ambiente en donde estoy.

Para reflexionar: ¿Tiene entendimiento de que gobierna los ambientes en dónde está? ¿Qué frutos se evidencian en su gobierno?

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