Por Johana Figueroa

«Por ese tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más importante en el reino del cielo? Jesús llamó a un niño pequeño y lo puso en medio de ellos. Entonces dijo: Les digo la verdad, a menos que se aparten de sus pecados y se vuelvan como niños, nunca entrarán en el reino del cielo. Así que el que se vuelva tan humilde como este pequeño es el más importante en el reino del cielo». Mateo 18:1-4 NTV

El ego es la imagen que hemos fabricado con nuestras propias imaginaciones acerca de lo que somos. Nos da una imagen equivocada y falsa de nosotros mismos, atenta directamente contra nuestra identidad como hijos de Dios. No podremos vernos y sabernos hijos hasta que esta mentalidad no sea quebrantada por Dios, por su Espíritu y amor. Creo que Jesús pudo ver la intención de la pregunta de los discípulos. La mentalidad del ego y orgullo no nos deja ver cómo realmente somos. Aún los discípulos no podían ver, hasta ese momento, que en su corazón y mente había una mentalidad altiva y necia.

Al ego le gusta ser enaltecido, exaltado y valorado, aunque nadie lo diga. Quizá usted no sienta o piense que le gusta ser nombrado y observado (como a los discípulos), pero debemos entender que esta mentalidad, que en sí es orgullo, trabaja sutilmente en nuestro corazón y mente. Nuestro propósito es agradar a Dios, no a las personas. Solamente Dios examina las intenciones de
nuestro corazón (1 Tesalonicenses 2:4).
Es necesario que la luz de Cristo revele lo más profundo de nuestro ser, para así conocer la verdadera intención, motivación de nuestro corazón. Es necesario que lo confrontemos y lo expongamos, por que en fin, es pecado. Salmos 138:6 dice: «Aunque el Señor es grande, se ocupa de los humildes, pero se mantiene distante de los orgullosos» (NTV).

Veamos algunos ejemplos de actitudes, que nos pueden servir para identificar en nosotros esta mentalidad orgullosa. Si se siente identificado con algún ejemplo, expongalo a la luz de Cristo, y confieselo: la persona no admite una debilidad o a veces busca un favor a través de manifestar una debilidad para que lo aprecien. Exige sus derechos y su propia justicia, no hay otra opinión
verdadera, solo la suya. Busca a veces ayudar a otros para alimentarse del favor de esas personas o busca que lo aprecien en sobremanera y que se lo demuestren. Le gusta marcar los defectos en otros, es crítico y lo muestra a través de las palabras.

Para reflexionar: ¿Reconoce orgullo y altivez en su vida? ¿Que actitudes prácticas puede tomar
para desarrollar humildad?

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