Por Fabiana De Sola

“Enséñame tus decretos, oh Señor. Las cumpliré hasta el fin. Dame entendimiento y obedecerá tus enseñanzas, las pondré en práctica con todo mi corazón. Hazme andar por el camino de tus mandatos, porque es allí donde encuentro mi felicidad. Dame entusiasmo por tus leyes, en lugar de amor por el dinero. Aparta mis ojos de cosas inútiles, y dame vida mediante tu palabra. Confirma a tu siervo tu promesa, la promesa que hiciste a los que te temen”. Salmos 119:33-38 (NTV)

Es allí, en el tiempo de intimidad, donde crece la relación con el Padre. Ya no somos los mismos, el Señor comienza a trabajar en la mente, las emociones, en la forma de pensar y actuar.

Su palabra trae gozo a nuestras vidas, trae paz y confianza de que Él tiene el control de todas las cosas. En el tiempo con Él, se nos es revelada Su palabra, podemos escuchar su voz y bajar el diseño de Dios para nuestras vidas.

Meditar en la palabra, también nos ayuda a descubrir las miles de verdades que están expresadas en la biblia. La verdad nunca es estática, sino que se renueva a medida que la gracia de Cristo en nosotros abunda.

Si leemos la biblia con los ojos del Espíritu, el don de ciencia y revelación se encargan de interpretar y dar sentido a las palabras escritas hace muchos años ¡Nunca es igual!

La Palabra de Dios nos lleva a toda verdad, por eso le animo a que busque un momento en el día donde pueda experimentar todas las cosas maravillosas que Él tiene preparado para usted.

Para reflexionar: Le invito en este día a planificar un plan de lectura diario eligiendo un libro en particular de la Biblia sobre el cual meditar en este tiempo de acuerdo a su necesidad, necesidad de su congregación o la sociedad.

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