Por Carolina Gonzalez

“Así como les cambió la vida a ustedes desde el día que oyeron y entendieron por primera vez la verdad de la maravillosa gracia de Dios”. Colosenses 1:6 (NTV)

La gracia de Dios nos da libertad. Nos da un permiso para siempre de disfrutar quiénes somos y lo que tenemos. Nos devuelve el poder de disfrutar la vida. El término bíblico de la palabra gracia expresa la idea de “doblarse, descender”. Se entiende la idea de “favor condescendiente”. Quizás podemos comprender mejor la idea al pensar en un hombre que recruza en el camino del carruaje del rey quien detiene su marcha y desciende con su corona y vestidura para tocarlo y bendecirlo. El rey tocó a uno de menos rango, eso es gracia. Es extenderle favor a uno que no se lo merece y que nunca podrá ganárselo. Esta gracia es absolutamente gratuita. Nunca se le pedirá que la pague. Aun si tratara no podría. Es más, tratar de pagarla es un insulto al que la da. Lo que Dios hizo fue doblarse hacia nosotros, tomar nuestra forma humana para ser parte de nosotros, para sufrir y padecer por nosotros. Absoluta gracia.

¿Alguna vez vio una pintura de Jesús riendo? por lo general lo que podemos ver en las obras de algunos pintores de época es a Cristo crucificado o como un niño entre los brazos de su madre. Como humanos tenemos retratos mentales y tradicionales grabados en nuestra memoria sobre como se ve el rostro de Jesús, pero la Biblia nos muestra a un Cristo como la expresión máxima de la gracia de Dios, la alegría ante el ser humano.

Jesús enseñó y vivió la gracia al máximo. A la mujer sorprendida en adulterio le extendió gracia. Al joven rico lo confrontó con su propia ley, exponiéndolo de esa forma a la gracia. Al leproso le manifestó gracia al tocarlo. “Pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer”. Juan 1:18 (RVR1960)

Extractos de: «El maravilloso evangelio de la gracia» de Tommy Moya.

Para reflexionar: La gracia se enseña e imparte a través del Espíritu de Dios. Es un cambio de mentalidad. A continuación le invito a leer estos versículos y extraer verdades sobre la gracia que le ayudaran a renovar su mente: Romanos 5 y 6, Juan 5:3-14.

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