Por Diego Toledo

«Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo». 1 Corintios 2:16 (RVR1960)

Tener la mente de Cristo, es una mente madura, cuya forma de pensar ha sido transformada por la Palabra de Dios, y ha dejado de ser dirigida por los sentidos, para ser guiada por el Espíritu de Dios. Está centrada en conocer y dar a conocer el Evangelio del Reino, no se deja manipular por sentimientos, emociones, o circunstancias, porque tiene claro el propósito y la misión de Dios para su vida.

Tener la mente de Cristo significa compartir el plan, el propósito y la perspectiva de Cristo, y es algo que todos los creyentes poseen. Significa que nos identificamos con el propósito de Cristo de «buscar y salvar lo que se había perdido» como dice en Lucas 19:10.

Tener la mente de Cristo también implica saber lo que Él piensa, y los planes que tiene para nosotros, y aun saber lo que espera de nosotros. Todo hijo de Dios, debe tener esta verdad siempre presente, que ya no vivimos nosotros sino que Cristo vive (Gálatas 2:20). Lo que para el hombre carnal es locura, es para nosotros uno de los privilegios más hermosos que el Padre nos ha otorgado.

Para reflexionar: ¿Se considera usted una persona que tiene la mente de Cristo? ¿Cuándo la gente lo mira, puede ver a Cristo en usted?

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