Por Eliana Campos

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13 (RVR1960)

Cuando un niño comienza a caminar, siempre tiene la mano de papá o mamá que le ayuda a levantarse, lo que le da seguridad para volver a intentarlo. Lo hará tantas veces sean necesarias hasta lograr caminar.

La inseguridad es uno de los motivos que nos limitan para conseguir objetivos o metas en nuestra vida, al igual que nos perjudica en nuestra relación con Dios. La inseguridad se manifiesta en nosotros como causa de un rechazo en nuestra niñez. Puede ser falta de aceptación, la perdida de una persona cercana, o una familia disfuncional.

En Jeremías 31:3 el Padre nos afirma en su amor eterno, en Salmos 27:10 nos asegura que su cariño hacia nosotros es para siempre y que nunca cambiará. No hay mayor seguridad que la de estar en las manos de Papá y que Él se haga cargo de nosotros.

En Isaías 41:10 dice “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” (NVI).

Su fortaleza y compañía nos acompaña cada día de nuestra vida… ¿qué puede salir mal?

Para reflexionar: ¿Se siente usted inseguro/a? ¿puede identificar tres cosas que le hacen sentir inseguro? Le invito a escribirlas y confrontarlas con tres versículos.

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