Por Gabriela Farias

«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor hecha fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor» 1º Juan 4:18 (RVR 1960)

Cuando el amor de Dios fue derramado en su corazón, se generó en usted un perfecto amor. Un amor sin mancha, incondicional. El temor es lo contrario al amor. Cristo se llevó su temor al morir en la cruz por toda la humanidad, ese amor derroto al temor y trajo libertad sobre usted que merecía el castigo por sus pecados.

Satanás quiere robarle esa libertad trayendo mentiras en su mente y en su corazón a través del temor. Por ejemplo:“No me va a alcanzar el sueldo para pagar las cuentas”, “Están despidiendo gente en mi trabajo y me va a tocar a mí”, “me diagnosticaron una enfermedad”, etc. Usted debe recordar que Jesús ya lo hizo libre.

El temor paraliza y le impide hacer muchas cosas y disfrutar la vida que Dios le regaló, es por eso que debe desechar el temor confesando las promesas que están escritas en la Palabra de Dios y creer que esta palabra tiene poder para derribar toda mentira del diablo.

Tener temor en algunas situaciones es normal pero no deje que esto lo esclavice y lo haga perder la libertad.

                            Para reflexionar: El amor de Cristo brinda confianza y seguridad ¿de qué temerá? ¿Cree realmente en la libertad que le ha sido dada en la cruz?

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