Por Emanuel López

“Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos. Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que Él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo”. Efesios 1:4-5 (NTV)

Imaginemos por unos minutos que para ingresar a un trabajo, la empresa pone requisitos para el puesto que usted no posee, y se presenta a una entrevista junto con otras personas que reúnen las cualidades exigidas para el puesto. Usted hace los exámenes e intenta responder a las preguntas y cada intento de hacerlo con excelencia y demostrar que puede ser bueno, pero resulta en un fracaso. Al finalizar el encuentro, regresa a su casa muy frustrado por no poseer las aptitudes, conocimientos o el perfil que la empresa requería. Al día siguiente recibe una llamada del área de recursos humanos en la que le dicen que a pesar de no tener el perfil requerido para el puesto, usted ha sido seleccionado para ocupar ese cargo. Usted no comprende absolutamente nada, pero aun así se demuestra con una actitud de agradecimiento y tiempo después se encuentra trabajando en la empresa.

Muchas veces en nuestra vida como hijos de Dios nos encontramos en una situación parecida a este ejemplo. Sin tener capacidades extraordinarias, sin ser los mas capacitados, sin tener muchos conocimientos, incluso sin creer en nosotros mismos, Dios siempre nos posiciona en el lugar correcto.

La palabra de Dios es muy clara respecto a que hemos sido elegidos por Dios, en Cristo, y lo fuimos aun antes de la fundación del mundo. Él ya pensó en nosotros y nos eligió en Cristo. No porque en nosotros haya algo especial o porque seamos los más capacitados. Fuimos elegidos porque a Cristo le plació hacerlo. Ni siquiera tenemos mérito en nuestra salvación.

Solo por Su gracia y amor, es que somos habilitados para cumplir la voluntad del Padre. Y no importa si no logramos vernos como hijos capaces, Dios si nos ve de esa manera.

Para reflexionar: ¿Ha meditado en la verdad que hemos sido elegidos por Su gracia? ¿Sabe cuál es la asignación de Dios para su vida en este tiempo?

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