Por Natanael Ceballos

“Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; pero el que no ama no conoce a Dios,  porque Dios es amor. Nos amamos unos a otros, porque él nos amó primero”. 1 Juan 4:7-8,19 (NTV)

Un principio espiritual muy importante, es que no podemos dar de lo que no tenemos. Para poder amar a otros necesitamos primero haber sido amados. Es por eso que Dios nos amó primero, y al hacerlo nos capacitó y empoderó para poder amar a otros. Si nos damos cuenta de que nos cuesta amar como Dios ama, es porque necesitamos conocerle más. Cuando experimentamos su amor, podremos manifestarlo como algo natural, no forzado. ¿Cómo es que Dios ama?

“El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia”. 1 Corintios 13:4-7 (NTV)

El amor según Dios es muy diferente a lo que el mundo llama amor. Su amor es totalmente contrario a la naturaleza caída, que es sumamente egoísta. Es por eso que a medida que Cristo se manifiesta más en nosotros, más capaces de amar seremos. Cuando vemos lo paciente que es Dios con nosotros, podremos ser pacientes. Cuando experimentemos lo bondadoso que es con nosotros, podremos serlo con otros.

Tenemos que diferenciar entre amar y querer. Alguien que quiere busca una persona u objeto para satisfacer una necesidad egoísta. La persona u objeto forma parte de la vida de quien quiere. Pero amar tiene otra connotación, es darse al otro. Es una renuncia de intereses personales, para buscar el bien de la otra persona. Y esta es justamente la forma en la que Dios ama, dispuesto a hacer sacrificios por nuestro bien estar (Juan 3:16).

Para reflexionar: ¿Estamos amando o queriendo? ¿Nos falta conocer más del amor del Padre? ¿En qué área?

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