Por Rebeca Jerez

“El amor es saber soportar, es ser bondadoso; no tener envidia…” 1 Corintios 13:4 (DHH)

Las características que describe este pasaje bíblico, es del verdadero Amor, aquel que proviene de Dios. Amar a alguien es desearle el bien; no hacerlo es desearle el mal, o simplemente ser indiferente a lo que le sucede. Ser envidioso (o celoso) es desear para sí lo que tiene el otro, e incluso a veces desear que el otro no lo tenga. Cuando el amor ve que alguien triunfa o es talentoso, se alegra por él; se alegra por la alegría de los demás. Amar es poner en primer lugar al prójimo; en cambio, ser envidioso es pensar primeramente en uno mismo.

La envidia no es una falta menor, inofensiva, sino que puede causar terribles estragos. Es traicionera, devalúa a los otros, destruye relaciones y los hace miserables. Así como los hermanos de José lo vendieron porque le tenían envidia (Génesis 37; Hechos 7:9), podemos encontrar muchos otros ejemplos parecidos en la Biblia, en la vida de las familias, empresas y naciones.

Cada vez que somos conscientes de que en nuestro corazón hay un sentimiento de envidia, podemos estar seguros de que no proviene del Amor verdadero. Podremos rechazarlo más fácilmente si pensamos en el Señor Jesús quien, como persona divina, no se aferró a ser igual a Dios, sino que “se despojó a sí mismo” (Filipenses 2:6-7). ¡Qué modelo de amor y renuncia!

Una manera de saber si la envidia está invadiendo nuestra vida es el lenguaje que usamos: ¿hay quejas? ¿por qué a ellos y no a mí? Cuando somos envidiosos estamos luchando con Dios, porque no aceptamos su decisión de bendecir a alguien más, y dudamos de su bondad para nuestra vida. Necesitamos comenzar a confiar en Dios y en su amor para con nosotros. Hay suficiente gracia de Dios para todos. Tendríamos que preocuparnos sobre qué estamos haciendo con lo que Él nos ha dado

Para reexionar:¿Reconoce que en su vida hay envidia? ¿desea experimentar el verdadero Amor? Busque a Dios pidiendo perdón y llenura de su amor. Tal como se expresa en 1 Juan 4:16 “así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él” (DHH). Recuerde que el amor celebra la bondad de Dios para con otros

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