Por Eliana Campos

“(El amor) no se enoja fácilmente”. 1 de Corintios 13:5 (NVI)

¡Cuánto amor y paciencia tiene el Padre para con nosotros! A pesar de equivocarnos tantas veces, no se enoja fácilmente, sino que siempre está viendo lo mejor de mí. Pasa por alto mis ofensas y me corrige.

¿Cuántas veces nos enojamos por diferentes situaciones que nos rodean? Jesús también se enojó defendiendo los intereses divinos del Padre (Marcos 11:15-18), pero aun así, más tarde dio su vida por cada uno de ellos. También les corrigió, enseñó, y demostró que les perdonaba también.

“Porque solo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría”. Salmos 30:5 (NVI) Es hermoso saber que su enojo dura sólo un instante, pero el amor de Dios es mucho más grande y es para siempre, porque su amor es eterno.

Jesús tuvo muchísimos motivos de enojarse con su entorno: fue traicionado por Judas, Pedro le negó, y otras situaciones peores. Y aun así, no se enojó. Se enfocó en cumplir el propósito con el que fue enviado.

El amor de Cristo hace que pasemos por alto todas nuestras ofensas y perdonemos. Esto hace que nos acerquemos nuevamente al Padre y que Su corazón se alegre. Recuerde que Jesús dio la vida por usted, y siempre está sacando lo mejor de nosotros.

Que cada día seamos abrazados por ese amor de Jesús, que no se enoja tan fácil y que podamos ver a la otra persona como Él la ve.

Para reflexionar: ¿Es usted una persona que se enoja fácilmente? ¿Deja pasar por alto las ofensas de su prójimo?

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