Por Gustavo Lopez

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor”. 1
Corintios 13:4-5 (RVR1960)

El amor no hace nada indebido, es decir que no se comporta con rudeza. Ahondando en el significado de la palabra indebido encontramos un amor que no es grosero, áspero, ofensivo, incorrecto, insolente, impertinente, desagradable, descortés, desatento o violento. No hace nada con brutalidad, en otras palabras el amor no se comporta como un villano. En fin, el amor es siempre respetuoso.

No siempre es fácil ser cortés y amable. Esto se debe a nuestra naturaleza caída, Satanás se encargó de distorsionar el sentido del verdadero amor. Sin embargo, el maravilloso plan de Dios de ofrecernos la vida de su Hijo para que viva en nosotros, nos lleva a mirar al amor real. Solo podemos manifestar el amor respetuoso desde la vida de Cristo en nosotros, comprendiendo y tomando conciencia de esta verdad.

¿Por qué será que hacemos cosas indebidas? Porque no reconocemos el verdadero amor. Es por eso que necesitamos que la vida de Cristo en nosotros y el Espíritu Santo traigan conciencia de pecado a nuestro corazón para identificar las acciones perversas e irrespetuosas que cometemos contra Dios y nuestro prójimo. Cristo quiere habitar en su corazón y anhela  manifestarse en usted para cambiar toda su vida.

Para reexionar: ¿De qué forma expresa amor? ¿Es sutil y respetuoso a la hora de plantear alguna postura contraria? ¿De qué forma trata a su prójimo?

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