Por Fabiana De Sola

“El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso, ni fanfarrón, ni orgulloso. Ni ofensivo, no exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita, ni lleva un registro de las ofensas recibidas”. 1 Corintios 13:4-5 (NTV)

¨Y la esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuanta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor¨. Romanos 5:5 (NTV)

Dios nos ha llenado con su amor, a través del Espíritu Santo. Por lo cual, el amor que debemos brindar debe ser humilde, generoso y no depende de los sentimientos, ni de los gustos o si nos cae bien o mal una persona. Se trata de comenzar a tener el amor que le agrada a Dios, un amor que cubre multitud de faltas, un amor que no hace mal a mi prójimo, un amor que no guarda rencor.

La antítesis del rencor no es otra cosa que el amor, que a pesar del daño recibido no guarda resentimiento. Sino que siempre perdona y busca el bien de ambas partes. Cristo nos perdonó siendo nosotros merecedores del castigo eterno debido a nuestros pecados; y siendo aún pecadores, Él murió por nosotros. El mismo Dios digno, santo y sin mancha nos perdonó ¿Como nosotros no vamos a poder perdonar?

Le animo a que comience a ver el amor, no como un sentimiento, sino como un fruto del Espíritu y así comenzará a crecer el verdadero amor de Cristo dentro de nosotros.

Para reflexionar: ¿Todavía le cuesta perdonar? Anote todas aquellas personas que te hicieron daño y comience a declarar perdón sobre ellas.?

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