Por Nancy Perez

«Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada sirve que mi confianza en Dios me haga mover montañas. Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma ayudar a los demás». 1 Corintios 13:2-3 (TLA)

El verdadero amor es bondadoso, se refiere a la cualidad de bueno, la cortesía en el obrar y la inclinación natural que alguien dispone para hacer el bien a los demás.

Todo lo que Cristo realizaba era motivado por el amor. Siempre que hay amor, no tardamos en bendecir a alguien con lo que tengamos y nuestro pensamiento será de menguar, no sólo para que la mentalidad y el sentir de Cristo se manifiesten, sino para que la otra persona sea honrada y levantada.

Si no tenemos ése tipo de amor, incondicional, sin medida, sin precio, sin divisiones, es porque en verdad no estamos reejando a Cristo. Tal vez estemos trabajando en alguna área de servicio en la iglesia, y lo hacemos por amor a Cristo, pero más de una vez nuestro amor al prójimo, a nuestro hermano, a nuestros líderes, no es genuino; fuera de la iglesia también debemos impartir y reejar ése amor vivo, bondadoso, único como es el amor de Dios.

Si decimos que tenemos a Dios, y no sabemos amar, entonces no hemos conocido realmente al Amor verdadero.

En su gracia, el Padre nunca puede ser malo. Siempre busca lo bueno, incluso se encarga de que todas las cosas que nos suceden sean orquestadas para nuestro bien, incluso aquellas en las que estamos por malas decisiones.

Para reflexionar: ¿Cree usted que reeja e imita a Cristo en su forma de amar? ¿Ve usted a su prójimo como lo ve Cristo?

© 2015 "El Renuevo" | Iglesia Cristiana Evangélica.
Arriba
Seguinos en: