Por Natanael Ceballos

“Tú hiciste todo mi ser, tanto mis sentimientos como mi cuerpo, desde que me hiciste tomar forma en el vientre de mi madre. Te agradezco porque me hiciste de una manera maravillosa; sé muy bien que tus obras son maravillosas Tú sabes todo de mí. Tú viste mis huesos crecer mientras mi cuerpo se formaba en el vientre de mi madre. Tú viste formarse cada parte de mi cuerpo; todo ya estaba escrito en tu libro; fueron formadas a su debido tiempo, sin faltar una sola de ellas” Salmos 139:13-16 (PDT).

¿Alguna vez se ha preguntado de dónde viene? ¿Alguna vez se preguntó quién lo puso en el vientre de su madre? Aunque fuimos prestados temporalmente a padres terrenales durante nuestra estadía en esta tierra, nuestro verdadero origen está en el corazón de Dios. Él nos formó y creó cada parte de nuestro ser. Nos dió una personalidad, un ADN, un cuerpo, un nombre. Mientras lo formaba declaraba todos sus diseños y planes para su vida. Nadie vino por accidente, Dios nos planificó desde la eternidad. Se tomó el tiempo para formarnos y luego introdujo nuestro espíritu en el vientre de nuestra madre.

Una de las revelaciones más maravillosas que podemos tener en nuestra vida es que Dios es nuestro Padre. Fue la verdad por la que Jesús estuvo dispuesto a morir. Dios se revela a sí mismo en la Biblia como un Padre amable que perdona, que ama y está íntimamente involucrado en cada uno de los detalles de nuestra vida. Es cariñoso, dulce y compasivo. Sin embargo, inconscientemente tendemos a aplicar los sentimientos e impresiones que tenemos de nuestro padre terrenal a su concepto de padre celestial. Dios no es alguien distante o lejano, es accesible y busca una relación de intimidad que solo un Padre y un hijo pueden tener.

“Seré Padre de ustedes y ustedes serán hijos e hijas míos, dice el Señor Todopoderoso”. 2 Corintios 6:18 (BAD)

Para reflexionar: Dios es su verdadero Padre y lo ama. ¿Cuántas veces ha escuchado eso? Quizás muchas, pero ¿ha podido experimentar ese amor? ¿Es algo real en su vida o es solo algo escuchó? ¿Alguna vez experimentó su abrazo? ¿Alguna vez lo escuchó decirle que lo ama?

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