Por Matías Ceballos

Fuimos creados para estar cerca del Padre, para comunicarnos y relacionarnos con Él.  En sus propósitos eternos, Dios estableció un deseo de intimidad en el corazón de sus hijos. Sin embargo, por la frialdad de nuestros corazones luego de la caída del hombre, esta necesidad pasó a otro plano.

¿Qué es intimidad?

Intimidad es un estado, un tiempo en el que dos cosas se unen para formar o gestar algo nuevo. Es un ENCUENTRO con nuestro papá. Es el momento en el que Dios nos habla, nos restaura, nos sana, donde Dios muestra sus diseños y propósitos para tu vida.

Hoy nuestro papá nos está llamando a restaurar esta intimidad con él. Pero para eso tenemos que restaurar nuestro lugar de encuentro.

El tabernáculo preferido de Dios

Tabernáculo significa “lugar de encuentro”.

Tabernáculo de Moisés:

Dios lo creó y les dio órdenes específicas que representaban un orden y estructura, pero los israelitas amaron más los ritos que la esencia.

En 1ra de Samuel 4 al 6, narra cuando el arca de Dios (Presencia) fue robada por los filisteos. El arca estuvo fuera del tabernáculo por 7 meses, sin embargo los ritos se seguían practicando y el lugar Santo estaba vacío.

Muchas veces nos llenamos de actividades, venimos a la iglesia, servimos, etc. Pero la presencia gloriosa de Dios no está con nosotros. Nuestro espíritu está vacío y seco.

El tabernáculo de Moisés representa la religiosidad, el peor enemigo de la intimidad. La intimidad es honesta y humilde, no se guarda nada, procura una relación con Dios. La religiosidad mantiene apariencias, aleja a Dios de nosotros, es falsa y orgullosa.

El amor de Dios no puede actuar en nuestras vidas si tenemos religiosidad. Nuestro Papá nos sigue amando pero nosotros no podemos entender el amor que viene de Él, porque no estamos acostumbrados a pasar momentos con Dios de intimidad, nos cuesta reconocer su amor en nuestra vida.

Si vivimos sin la presencia manifiesta de Dios, es porque habitamos en religiosidad. No hay paz, ni gloria, ni revelaciones, ni bendición, ni prosperidad.

No reconocemos la paternidad de Dios. La relación entre un padre y un hijo es de intimidad. Dios no puede mostrarnos su faceta de Padre si nosotros lo mantenemos al margen.

Tabernáculo de David:

Toda la estructura de Moisés fue reemplazada por algo simple. David puso el arca del pacto en el monte de Sión, un lugar visible y accesible a todos. El arca ya no estaba más detrás de una cortina.

David comprendió mil años antes de la venida de Jesús, que la presencia de Dios era para todos nosotros. ¿Qué más quiere Dios que habitar con sus hijos? Dios hoy quiere restaurar el arca de David. (Amós 9.11-12)

Dios quiere que habitemos en su presencia. Esto es la verdadera intimidad, y David lo reconocía (Salmo 27:4).

La relación de intimidad que teníamos con el Padre se rompió por el pecado (Mateo 24:12). En Apocalipsis 2:4 Dios le habla a la iglesia de Éfeso y le reprocha porque abandonó su primer amor. Debemos abandonar la religiosidad y acercarnos con un corazón honesto y arrepentido (Salmos 51:6).

Es tiempo de buscar restaurar nuestro encuentro con Dios.

No todos tenemos el mismo nivel de intimidad con Dios. Depende del tiempo y el compromiso que tengamos con Él. Depende de nuestra honestidad en su búsqueda, de nuestro permiso para ser tratados, de nuestra capacidad para humillarnos.

Íntimos de Dios:

Daniel: No le importó lo que sucedía a su alrededor, se preocupaba por escuchar y agradar a Dios. Las mayores revelaciones le fueron confiadas a Él. Dios le mostró cosas que nadie vio. Estaba consagrado, pasaba encuentros hermosos con el Padre.

Juan: Era el discípulo amado de Jesús. Se recostaba en el pecho de Jesús. A él le fueron respondidas preguntas que a nadie más. Fue el escogido de Jesús para revelarle los propósitos de Dios. Estaba en el círculo íntimo de Jesús.

David: Comprendió el corazón de Dios, se humillaba en la presencia del Padre y la disfrutaba. No le importara lo que pensaban los otros. Se desnudaba delante de Dios y los demás. Su descendencia fue la escogida para traer al Rey de reyes a este mundo.

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