Por Belen Giordana

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús”. Filipenses 4:6-7 (NTV)

La psiquiatría denomina a la ansiedad como una emoción normal de las personas frente a situaciones de estrés e incertidumbre. Por ejemplo: en exámenes, decisiones importantes o problemas laborales. Se vuelve un problema cuando varios síntomas ansiosos provocan angustia o cierto grado de deterioro funcional en algún área de la vida. Esto se denomina trastorno de ansiedad.

La ansiedad se genera por los temores que una persona tiene y el temor viene por falta de seguridad. Como hijos de Dios debemos aprender a confiar, es decir, a descansar en Dios. Como hijos, no deberíamos experimentar trastornos de ansiedad, ya que nuestra confianza debe estar puesta en Cristo. La palabra dice que en Cristo tenemos todo, tenemos plenitud en Él.

El estrés y la desconfianza son emociones que vamos a experimentar en nuestra vida. Cuando no sabemos valorar adecuadamente el temor, es cuando aparece el trastorno de ansiedad, volviéndose dañino para el ser humano. El temor, genera estrés y el estrés prolongado se vuelve en depresión.

Hay una verdad que usted debe de entender, y esa verdad es que Dios cuida de usted, en Cristo tiene TODO, no hay de qué preocuparse. Simplemente “Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.” 1 Pedro 5:7 (NTV)

Para reflexionar: ¿Hay algo que le está quitando la paz? ¿En que se está enfocando, en lo que no puede resolver o en lo bueno? Descanse en Dios, ponga su seguridad en él y vera que no será defraudado, sino lleno de Paz.

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