Por Natanael Ceballos

“Hace catorce años fui llevado hasta el tercer cielo. Si fue en mi cuerpo o fuera de mi cuerpo no lo sé; solo Dios lo sabe. Es cierto, solo Dios sabe si estaba yo en mi cuerpo o fuera del cuerpo; pero sí sé que fui llevado al paraíso y oí cosas tan increíbles que no pueden expresarse con palabras, cosas que a ningún humano se le permite contar”. 2 Corintios 12:2-4 (NTV)

Hay una realidad que está disponible para todos los hijos de Dios nacidos de nuevo y es la de poder disfrutar el cielo en la tierra. Muchos tienen la creencia que recién al morir podrán disfrutar del cielo, pero en el Espíritu podemos entrar en la dimensión de Dios, aun estando vivos. Jesús, durante su estadía en la tierra, en muchas ocasiones unió el cielo y la tierra para demostrarnos que eso es posible. La transfiguración es un ejemplo de eso. En otra ocasión, en Juan 3:12-13 Jesús dice “Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo” (RVR1960).

Jesús, al hablar con Nicodemo en la tierra, le dice que a su vez está en el cielo. Hay muchos ejemplos en la Biblia de personas que experimentaron lo mismo: Isaías, Ezequiel, Daniel, Pablo, Juan, etc. ¿Cuál es la clave para entrar al reino? “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” Juan 3:5-6 (RVR1960). La eternidad sólo puede ser experimentada desde nuestro cuerpo espiritual. El hombre natural jamás podrá disfrutar de lo espiritual, porque para él son locura y no lo puede entender.

En algunas ocasiones Dios me permitió experimentar su reino en mis momentos de intimidad o en tiempos de intercesión con otras personas. Cada uno de esos momentos fueron claves en mi proceso de sanidad: fue Dios mostrándome su diseño original, lo verdadero, la esencia que había depositado en mí y que me permitía diferenciar de lo falso, de lo que no pertenecía a su diseño para mi vida. Es sanador ver las cosas desde Su perspectiva. Atrévase a intentarlo, no es algo que se pueda experimentar desde el alma, sino “en el espíritu” como dijo el apóstol Juan cuando fue introducido al cielo para recibir la revelación del Apocalípsis.

Para reflexionar: Le invito en sus momentos de intimidad a tomar tiempo para oír y ver verdades que sanarán su corazón. ¡No tengas miedo! La eternidad es un diseño para los hijos de Dios.

© 2015 "El Renuevo" | Iglesia Cristiana Evangélica.
Arriba
Seguinos en: