Por Gustavo Lopez

“Cristo es la imagen visible del Dios invisible. Él ya existía antes de que las cosas fueran creadas y es supremo sobre toda la creación porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra. Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver,tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible. Todo fue creado por medio de él y para él”. Colosenses 1:15-16 (NTV)

Es sublime pensar que los hechos de Dios proceden de su mismo trono, y que Su trono se fundamenta en su autoridad. Cuando Dios creo el universo, estableció principios de autoridad para gobernarlo: Todas las cosas son creadas por su autoridad y todas las leyes físicas se mantienen por ella. Es realmente importante poder comprender que nadie tiene autoridad si no es por parte de Dios.

Transgredir los límites de autoridad nos trae consecuencias, Dios mismo estableció esas leyes para mantener un orden. Todas estas leyes que nos gobiernan son en lo físico, moral y espiritual. Es terrible ver que luego de que se introdujo el Pecado al mundo, naturalmente vamos en contra de cualquier ley que pretenda gobernarnos.

Dios mismo es la autoridad máxima del principio de autoridad, esta misma le fue delegada al Hijo. Todo se sujeta a Él.

Si Cristo vive en nosotros, tenemos la autoridad delegada del Padre. Tenemos la capacidad para reinar y sojuzgad la tierra como hijos del Rey de Reyes. Tenemos la autoridad delegada por Dios para gobernar, direccionar, administrar y controlar su creación ¡Qué privilegio!

Podemos hablarles a las situaciones para que cambien y ordenarle al enemigo que retroceda. Si nos sujetamos a Dios y reconocemos su autoridad, tendremos también autoridad.

Para reflexionar: ¿Sabe interpretar las órdenes de Dios? ¿Debe utilizar la autoridad delegada de Dios para algo en particular? ¿Puede reconocer que toda autoridad esta puesta por Dios? 

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