Por Leandro Garay

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. Romanos 8:14 (RVR1960)

Para aprender a adorar en espíritu y en verdad necesitamos dos cosas fundamentales: ser llenos del Espíritu y ser afirmados en la verdad. Nuestra intimidad es fundamental para lograr estas dos cosas, porque es allí donde sujetamos nuestra alma para que nuestro espíritu sea uno con Cristo.

¿Cómo podemos ser llenos del Espíritu? Dando prioridad, cada día, a tener momentos íntimos para escuchar al Espíritu Santo, dejarnos amar y sanar por Él.

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. (RVR1960)

En los tiempos de intimidad, se revela nuestra identidad como hijos. ¡Abrimos una puerta para vivir guiados y llenos por el Espíritu!

¿Cómo somos afirmados en la verdad? En Mateo 7:24 encontramos la parábola de la casa sobre la roca. Allí, Jesús nos habla que: si escuchamos y obedecemos a Su palabra, seremos como una casa afirmada en una roca resistente a todo tipo de tormentas.

Entendemos que para vivir una vida en el Espíritu necesitamos una base sólida en la cual afirmarnos, para cuando vengan los procesos y pruebas. Cuando invertimos en intimidad podemos ser moldeados y llenos del Espíritu. También somos afirmados en las verdades del Padre. Esto trae como resultado poder adorar en espíritu y en verdad.

Para reflexionar: ¿Está priorizando diariamente sus tiempos de intimidad? ¿Está obedeciendo las verdades del Padre?

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