Por Fabiana De Sola

“Por lo tanto, amados hermanos, no están obligados a hacer lo que su naturaleza pecaminosa los incita a hacer, pues, si viven obedeciéndola, morirán, pero si mediante el poder del Espíritu, hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán. Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios”. Romanos 8:12-14 (NTV)

Vivir una vida coherente es vivir según lo que creo. Si yo digo que soy guiado por el Espíritu de Dios debo vivir en la vida, en el amor, en la paz y en todo lo que viene de él.

Debemos comenzar a caminar en el Espíritu. La meta está en tener la mente de Cristo en nosotros, la cual crea los pensamientos de Dios, que solo a través del Espíritu Santo y nuestro espíritu podemos conocer. De esa forma toda nuestra naturaleza pecaminosa irá muriendo.

Si somos coherentes comenzamos a caminar guiados por el Espíritu de Dios, lo cual trae vida y paz a nuestro espíritu.

La intención del Padre es manifestar en su vida las cosas que contribuyen a su lugar en el Reino; y para esto primero es necesario morir al falso yo, aprender a renovar nuestra mente y dejar que la identidad de Cristo comience a tomar lugar en nosotros. Escuchar la voz del Espíritu Santo y una vida de intimidad son las bases para desarrollar una vida coherente a Cristo.

Para reflexionar: ¿Estás siendo coherente en tu vida? ¿Estás siendo guiado por el Espíritu de Dios? Te animo a que comiences a escuchar lo que el Padre te dice y a vivir en la verdad de Cristo. Para que empieces a caminar guiado por el Espíritu.

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