Por Viviana Monteros

¨La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver¨. Hebreos 11:1 (NTV)

La fe tiene diferentes niveles: iniciamos nuestra vida cristiana con una fe que proviene de nuestras emociones. Está bien vivir esa etapa, pero en algún momento necesitamos superarla. Fe es manifestación, acciones, Palabras, actitud, es un fruto del Espíritu. Es por eso que debemos desarrollar nuestra fe.

Necesitamos madurar en fe, los sentimientos son para relacionarnos, no para creer. Debemos llamar a las cosas mejor de lo que son, hablarle al futuro convencidos de que es bueno, agradable y perfecto. Todo depende del enfoque que tengamos, de c{omo interpretamos y percibamos lo que nos sucede.

Para desarrollar nuestra fe debemos trabajar en nuestro espíritu, no en el alma. La fe proviene del espíritu, ya que se crea con la voz de Dios. El espíritu es la fuente de interpretación más profunda del ser humano. Es por él que accedemos al Espíritu de Dios y le conocemos. En cambio en el alma creemos como fruto de experiencias, aprendizajes, y herencias.

Veamos que dice en Juan 16:13 ¨Cuando venga el Espíritu de verdad, el los guiara a toda la verdad. El no hablara por su propia cuenta, si no que se les dirá lo que ha oído y les contara lo que sucederá en el futuro¨ (NTV).

“A través de actos de fe se derrocaron reinos, se impartió justicia, se alcanzaron promesas, las bocas de leones se cerraron, se acabaron incendios y se salvaron de las estocadas de espadas, las desventajas se convirtieron en ventajas, se sacaron fuerzas de la aqueza, se ganaron batallas y se derrotaron ejércitos”. Hebreos 11:33-34 (MSG/NTV)

Para reflexionar: ¿De dónde surgen mis acciones, mis creencias, mis palabras? ¿Cuál es mi fuente?

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