Por Matias Ceballos

“Sin embargo, para nosotros los cristianos, ni la mujer existe sin el hombre, ni el hombre existe sin la mujer. Es verdad que a la primera mujer Dios la sacó del primer hombre, pero también es verdad que ahora todos los hombres nacen de una mujer. Pero tanto el hombre como la mujer, y todo lo que existe, han sido creados por Dios”. 1 Corintios 11:11-12 (NTV)

El quebranto de género es una ruptura, entre la manera en como uno se percibe a sí mismo como hombre o mujer y lo que Dios piensa y siente al respecto. Esto sucede cuando veo a mi propio género o al complementario de una forma diferente a como Dios los ve. Cuando el diseño de Dios en cuanto a lo verdaderamente masculino o femenino ha sido distorsionado.

Nuestro género es formado a lo largo de los años por medio de nuestros padres. Son nuestros primeros y más influyentes modelos de lo que es un hombre o una mujer. A través de ellos recibimos identidad e intimidad que incorporamos como parte de nuestra propia masculinidad o feminidad.

En los hombres se pueden formar ideas falsas con respecto a lo masculino: que el verdadero hombre es aquel que es “macho” (es independiente, solitario, autosuficiente, egoísta, preso de adicciones, incapáz de ser fiel, nada le interesa), que el hombre es débil (tiene una actitud pasiva ante la vida, falta de carácter, determinación y fortaleza), o puede derivar en homosexualidad (busca la plenitud de su identidad masculina, alguien que lo complete con lo que siente que le falta).

Dios determinó al hombre como complemento de la mujer: el verdadero hombre es lógico, fuerte, razonable, práctico, actúa, es cabeza de hogar, es inteligente, y hábil. Son todas características que Cristo mismo conquistó para el varón.

Para reflexionar: Hombres ¿Qué Concepción tienen de su masculinidad? Mujeres ¿Cómo creen que es el verdadero hombre?

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